Esta semana que termina he acudido a los concursos que se han celebrado en las localidades costeras de Mutriku y Górliz, guipuzcoana y vizcaina respectivamente. El de Mutriku se celebró el lunes, dia de Santiago, como es tradicional, con un tiempo realmente malo, lluvioso, que obligó a los asistentes a buscar sitio cubierto para poder pintar. Más de uno tuvo que pintar de foto o a través de algún apunte realizado en un sitio y pintado bajo techado. Uno de los mayores atractivos de Mutriku es el puerto y es allí donde nos situamos la mayoría. Desafiando a la lluvia convertida en el típico sirimiri o calabobos pude esbozar el tema en el papel, para pasar a pintar a zona seca y hacerlo sin poder ver el tema directamente lo cual no me gusta ya que te pierdes muchos matices y mi memoria para retenerlos no funciona muy bien. Incluí una gaviota en el cuadro, una de las muchas que revoloteaban por allí reforzando el ambiente portuario y marinero. Manifiestamente mejorable el trabajo.

Ayer, sábado, la cita era en Gorliz, con dia que pasó de nublado a soleado y con calor. Me acerqué a la playa y me situé en la desembocadura de un pequeño arroyo, el Zubitxu, que bordea una de las dunas recuperadas recientemente y que han transformado el aspecto de este tradicional arenal, con una ampliación del espacio de disfrute, sustituyendo aparcamientos por playa y dunas.
Se produjo en este concurso una circunstancia que no había visto yo antes y es que el 70 % de los trabajos presentados eran de acuarela, cosa que sorprendentemente no se vió reflejado en los premios, tres, premio principal y dos accesits, uno fue para acuarela y dos para acrilico-oleo. Uno de los accesit me lo dieron por este trabajo.